Luis Lozano Arredondo
Coordinador fundador del CAM
Javier García Ramírez
Daniel Sten Rodríguez Álvarez
José Luis Ayala
Yoali Sarai Hernández López
Javier A. Lozano Tovar
Introducción
El Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM (CAM-UNAM) ha sostenido, a lo largo de varios años, investigaciones fundamentadas en la teoría del valor trabajo de Marx, dando continuidad al estudio del desempleo desde una perspectiva estructural. En este sentido, resulta pertinente situar el análisis para explicar el desempleo como un fenómeno sistemáticamente generado por el propio capitalismo. La presente investigación ofrece una actualización sobre la condición de desempleo estructural de las clases trabajadoras en México, considerando como antecedentes recientes dos momentos críticos: la crisis financiera de 2008-2009 y la emergencia sanitaria provocada por el SARS-CoV-2 a partir de finales de 2019.
El segundo objetivo de este estudio consiste en exponer el análisis metodológico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) empleado por el CAM para calcular la tasa de desempleo, así como presentar los resultados de dicha tasa por entidad federativa en el periodo comprendido entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2025. Finalmente, el tercer objetivo se orienta al análisis del diferencial de desempleo por división sexual del trabajo en México, abarcando desde el cuarto trimestre de 2023 hasta el segundo trimestre de 2025.
1. Articulación y problematización teórica del desempleo.
Tesis de investigación. Desde la perspectiva marxista, el desempleo no constituye una anomalía del mercado laboral, sino una relación social estructural inherente al modo de producción capitalista, que se intensifica y reconfigura en contextos de crisis y reformas laborales neoliberales. Así, el Ejército Industrial de Reserva se expande y diversifica como resultado de la “destrucción creativa” de la mercancía fuerza de trabajo, permitiendo al capital restablecer condiciones de acumulación bajo parámetros laborales y salariales cada vez más precarizantes, fenómeno observable en el marco de las tendencias globales, regionales y a nivel local-nacional.
Desde la perspectiva marxista adoptada en esta investigación, el desempleo no se interpreta como un “fallo del mercado” ni exclusivamente como un fenómeno técnico o económico, sino como una relación social estructural inherente al modo de producción capitalista. La crítica se desarrolla a continuación:
Consideramos el desempleo como una necesidad sistémica y no como una anomalía del mercado laboral. Así, nos preguntamos cómo el capital mundial, regional y el mexicano —en el marco de sus procesos históricos neoliberales y dependientes en América Latina y el Caribe— ha aprovechado las crisis (como la de 2008-2009 y la del COVID-19) para reorganizar y expandir el Ejército Industrial de Reserva. Desde esta perspectiva, estas crisis no pueden entenderse como acontecimientos fortuitos, sino como momentos de “destrucción creativa de la mercancía fuerza de trabajo”, en los cuales el capital se revaloriza mediante la eliminación de capitales menos competitivos y la liberación de grandes contingentes de la mercancía fuerza de trabajo, restableciendo así las condiciones materiales que contrarrestan y permiten un nuevo proceso de acumulación bajo parámetros laborales y salariales más precarizantes, que se materializan en salarios cada vez más bajos (el precio de la mercancía fuerza de trabajo será cada vez menor al valor de la fuerza de trabajo).[1]
La investigación marxista contemporánea sobre el desempleo debe, por tanto, analizar cómo las crisis y las reformas laborales neoliberales reconfiguran el papel del desempleo en la reproducción del capitalismo, considerando las particularidades históricas y estructurales de cada región. En México, la persistencia y transformación del desempleo estructural se vincula con la dependencia económica, la subordinación a dinámicas globales y la profundización de la superexplotación de la división sexual de la mercancía fuerza de trabajo.
Esta mirada permite superar las explicaciones convencionales que atribuyen el desempleo a factores coyunturales de política pública o en enfoques meramente técnicos, y aporta al debate contemporáneo al situar el fenómeno en el centro de la crítica a la lógica de acumulación capitalista. Así, la pregunta y tesis propuestas buscan contribuir a la comprensión de cómo el desempleo estructural opera como mecanismo de control y reproducción social en condiciones de mayor explotación, y cómo sus manifestaciones actuales exigen nuevas estrategias de análisis y resistencias desde la organización de las y los de abajo.
2. Metodología empleada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el cálculo del desempleo en México.
Planteamiento metodológico para el cálculo de la Tasa de desempleo
La metodología sugerida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se emplea para recabar datos empíricos que permitan reflejar con mayor precisión la situación actual del desempleo en México. Este enfoque metodológico, adoptado por el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM, se distingue de la metodología aplicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en México, organismo que se limita a cuantificar la población en condición de desocupación.
La diferencia fundamental radica en que la metodología de la OIT incorpora no solo a la población desocupada, sino también a aquella disponible para trabajar, aunque no busque empleo de manera activa, pero que aceptaría una oferta laboral en caso de presentarse. De este modo, el análisis del desempleo se amplía y profundiza, permitiendo una aproximación más rigurosa y crítica al fenómeno, en consonancia con los postulados teóricos marxistas que consideran el desempleo como una relación social estructural inherente al capitalismo, y no como una mera anomalía coyuntural o técnica del mercado laboral.
Según el marco metodológico del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la población total se clasifica en dos grandes grupos principales: personas en edad de trabajar (15 años o más) y menores de esa edad. El segmento de la población en edad de trabajar se divide a su vez en Población Económicamente Activa (PEA) y Población No Económicamente Activa (PNEA). La PEA comprende tanto a individuos ocupados como desocupados, mientras que la PNEA incluye a quienes están disponibles para laborar y a quienes no lo están.
Es relevante destacar que la población disponible corresponde a individuos que, si bien no han buscado empleo de manera activa, aceptarían una oferta laboral en caso de presentarse. Por el contrario, la población no disponible está conformada por quienes no han buscado trabajo ni aceptarían una oferta de empleo. Esta distinción resulta fundamental para comprender la verdadera magnitud del desempleo y su caracterización dentro del mercado laboral mexicano, permitiendo así un análisis más profundo y crítico desde una perspectiva estructural.
Por otra parte, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) define la población desocupada como aquellas personas de 15 años o más que, durante la semana de referencia, realizaron una búsqueda activa de empleo debido a que no estaban vinculadas a ninguna actividad económica o laboral (INEGI, ENOE, Glosario). Este criterio establece de manera inequívoca que la búsqueda activa de trabajo constituye el elemento central para ser considerado desocupado en las estadísticas oficiales. La metodología de la ENOE desarrollada por el INEGI describe detalladamente en qué consiste esta condición de búsqueda activa de empleo, diferenciando así a quienes participan activamente en el mercado laboral de aquellos que, aunque se encuentren sin trabajo, no cumplen con el requisito de búsqueda activa.
Para ser considerado “desocupado abierto”, no basta con encontrarse en una situación de ausencia de trabajo; es imprescindible, además, adoptar un comportamiento activo de búsqueda de empleo. Esta distinción resulta fundamental, ya que frecuentemente se confunde el término “personas sin trabajo” con el de “desocupados abiertos”. Sin embargo, este último implica una condición adicional que marca una diferencia conceptual relevante: un individuo que carece de empleo, pero no realiza acciones de búsqueda —o ha desistido de hacerlo— no forma parte de la desocupación abierta, dado que no se comporta como oferente de servicios laborales. Por tanto, la desocupación abierta no refleja únicamente la cantidad de personas que necesitan trabajar en un momento y lugar determinados, ni la magnitud del déficit de oportunidades laborales; en realidad, indica el volumen de población que se comporta como buscadora de trabajo, es decir, cuántos individuos apuestan por su inserción en el mercado laboral ante un déficit de oportunidades (INEGI.2005).
“De ahí que la desocupación abierta no sea, ni pretenda ser, la magnitud que exprese cuánta gente necesita trabajar en un lugar y momento determinados o la medida de cuán grande es el déficit de oportunidades laborales: en realidad lo que la desocupación abierta indica es la magnitud de la población que se comporta como buscadora de trabajo (esto es, cuántos individuos apuestan a su inserción en un mercado laboral) ante un déficit dado oportunidades.” (INEGI. ENOE, 2005).
Conforme a la metodología establecida por el INEGI, la Tasa de Desocupación se determina mediante el siguiente procedimiento:
No obstante, como se señaló previamente, la metodología empleada por INEGI presenta limitaciones debido a la complejidad del fenómeno del desempleo y puede no reflejar plenamente su magnitud. Por esta razón, se consideran pertinentes las recomendaciones de la OIT, que advierte lo siguiente:
“…En situaciones en que los medios convencionales de búsqueda de empleo son insuficientes, en que el mercado laboral está bastante desorganizado o es de alcance limitado, en que la absorción de la mano de obra es, en el momento considerado, inadecuada, o en que la fuerza de trabajo está compuesta principalmente por personas con empleo independiente, la definición estándar de desempleo dada en el subpárrafo 1) anterior puede aplicarse suprimiendo el criterio de búsqueda de empleo.” (OIT, 2005).
De acuerdo con esta recomendación, el cálculo incorpora a la población disponible que, aunque no busca empleo de manera activa, estaría dispuesta a aceptarlo si se le ofreciera. Por lo tanto, la Tasa de Desempleo se determina de la siguiente manera:
La distinción entre desocupación y desempleo puede analizarse de manera más precisa aplicando ambos métodos de cálculo al mes de octubre de 2025.
Según datos del INEGI, durante el mes de octubre de 2025, la población desocupada ascendió a 1,631,093 personas, lo que representó una tasa de desocupación del 2.6%.
Tasa de Desocupación
En cambio, al aplicar el CAM la metodología sugerida por la OIT, se estima que la población desempleada ascendería a 6,811,193 personas, lo que implicaría que la tasa de desempleo se incremente casi cuatro veces, situándose en un 10.1%.
Tasa de Desempleo
A partir de lo anterior, se infiere que la definición y metodología implementadas por el INEGI para calcular la desocupación no reflejan con precisión la verdadera magnitud del desempleo en México.
De acuerdo con los datos oficiales publicados por el INEGI y referenciados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se posicionó como el país con la tasa de desocupación más baja entre los países miembros de la OCDE durante octubre de 2025. No obstante, al aplicar la metodología recomendada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el cálculo de la tasa de desempleo en el mismo periodo, el resultado varía significativamente: la tasa asciende a 10.1%, ubicando a México como el tercer país con mayor desempleo, superado únicamente por España y Finlandia.
3. Causas del desempleo estructural en México. 2019-2025
La precariedad masiva se presenta como el corazón y punto de partida en referencia al desempleo estructural no como una falla de mercado si no como un mecanismo que contrarreste la caída de la ganancia mundial, de este modo es fundamental hacer una revisión de los procesos históricos de la acumulación de capitalista mundial, regional y local (nacional), en este caso en específico nos referiremos a México como aquella realidad que se manifiesta y concreta desde la ley general de la acumulación capitalista en una economía periférica y dependiente, y justo por lo anterior, es que el desempleo estructural se mira desde la categorización del Ejército Industrial de Reserva (EIR) o población excedente relativa.
En México se observa un régimen económico que ha mantenido durante al menos cuatro décadas un ciclo de capital dependiente, donde tendencialmente la oferta de la mercancía fuerza de trabajo genera un aumento constante de la población excedente relativa. Este fenómeno tiene incidencia directa y presión que se ejerce sobre quienes logran insertarse en el mercado laboral, teniendo como consecuencia en México procesos históricos de precarización tanto en las condiciones laborales como en las salariales. En esta investigación el análisis metodológico que se aborda respecto al desempleo es de manera estructural abierto, y que se encuentra fuertemente vinculado con los procesos de desvalorización de la mercancía fuerza de trabajo al suscitar la reducción sistemática salarial en términos nominales y reales, tanto en trabajadores formales como informales.
Debemos hacer mención sobre la postura que ha adoptado el gobierno mexicano que se fundamenta en el concepto de la “economía moral”, cuya tesis principal sostiene que el desempleo y la precariedad laboral derivan de décadas de políticas neoliberales orientadas al crecimiento macroeconómico en detrimento del bienestar social. De acuerdo con esta perspectiva, la solución no solo se encuentra en incentivos al sector privado ni en políticas asistenciales convencionales, sino en una intervención estatal activa dirigida a la redistribución del ingreso, la promoción de la autosuficiencia económica y la generación directa de empleos mediante programas sociales y proyectos de infraestructura, bajo el principio rector de “primero los pobres”.
Con base en lo anterior, se observa en el ámbito del desempleo abierto en México lo siguiente: las cifras de desempleo abierto presentan niveles que son considerablemente elevados, registrando un promedio nacional de 12.33% entre los años 2019 y 2025. Particularmente, la cifra para las mujeres alcanza un promedio de 17.06%, situándose significativamente por encima tanto del promedio nacional como del correspondiente a los hombres (8.81%), mostrando una estrecha vinculación con altos niveles de informalidad. De acuerdo con datos del INEGI-ENOE, en el tercer trimestre de 2025 (julio-septiembre) la tasa nacional de informalidad laboral es de 55.41%. En el caso de las mujeres, dicha tasa asciende a 55.95%, superando tanto la media nacional como la de los hombres (55.05%) (véase cuadro). Este escenario demanda un análisis complementario que supere el abordaje tradicional del desempleo, permitiendo un estudio estructural que considere los efectos del desempleo estructural sobre el mantenimiento y la calidad del empleo existente, así como su impacto en la generación de nuevos empleos que garanticen el acceso a trabajos dignos y no precarios.
Las causas de tipo estructurales que fomentan el desempleo abierto en México encuentran cabida desde la instrumentación de mecanismos tanto jurídicos como administrativos que detonan los procesos históricos de precarización laboral y superexplotación de la mercancía fuerza de trabajo, misma que resulta funcional al patrón de acumulación dependiente mexicano. Dicho proceso ha institucionalizado la preservación del EIR a través de programas sociales mediante transferencias monetarias, en el que se socializa el costo de mantener el EIR, liberando al capital de pagar el valor total de la mercancía fuerza de trabajo, por lo que estamos ante un gobierno que administra y gestiona el desempleo abierto mediante el gasto público.
3.1 El contexto delictivo en México. Otro elemento de tipo estructural para el desempleo. 2021-2024
Incluir el tema de la inseguridad entre las causas relevantes que han contribuido al desempleo en los últimos años es importante, porque los datos oficiales muestran que ha habido un crecimiento en el total de los actos ilícitos cometidos dentro del territorio nacional. Esto ocasionó que diversas empresas de todos los tamaños se vean obligadas a cerrar permanentemente o cancelen sus planes de expansión o de establecimiento en México.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2025 (ENVIPE), realizada y aplicada por el INEGI, en el 2024 se cometieron 33.5 millones de delitos en el país, ocasionando que hubiera un saldo de 23.1 millones de personas víctimas. Para el 2024 la tasa de delitos por cada 100,000 habitantes fue de 34,918, lo que representa un alza del 4.96% con respecto a la tasa de 33,267 delitos por cada 100,000 habitantes reportada en el 2023.
Ahora bien, enfocándonos en el sector empresarial, la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) en su edición más reciente, publicada por el INEGI en diciembre del 2024, estima que durante el 2023, 1.3 millones de unidades económicas fueron víctimas de algún delito, lo que equivale a una tasa de 2,722 víctimas por cada 10,000 unidades económicas. Dicha cifra es mayor en un 10.52% que la tasa de 2,463 unidades económicas víctimas de delito por cada 10,000 unidades económicas, reportada en el 2021.
Entre las actividades ilícitas que perjudicaron a las empresas, las que presentaron mayor frecuencia en 2023 fueron la extorsión y el robo o asalto. En el caso de la extorsión, su tasa por cada 10,000 unidades económicas fue de 1,562 y representó el 25.5% de los delitos perpetrados hacia las empresas en el 2023. En cuanto al robo o asalto, ya sea de mercancía, dinero, insumos o bienes en general, su tasa durante el 2023 fue de 1,030 unidades económicas por cada 10,000, y significó 16.9% del total de delitos que afectaron negativamente a las empresas en ese año.
4. Análisis y presentación de los resultados empíricos relacionados con el cálculo del desempleo en México IV-T 2023- II-T 2025.
a) Tablas y Mapas (Nacional y por división sexual de trabajo) IV-T 2023.
Tasa de Desempleo Nacional y por división sexual en México. Cuarto trimestre 2023
A continuación se presentarán los mapas que corresponden al IV trimestre del año 2023, donde se puede observar la tasa de desempleo a nivel nacional, estatal y una división por género del trabajo, respectivamente.
En el primer mapa se muestra el nivel de desempleo a nivel nacional, se puede observar que la mayoría de estados se encuentran con un porcentaje de entre 10.1% y 12% de desempleo, siendo 11 de 32 Estados los que se colocan en este rango, en los cuales entre sus principales actividades económicas se encuentra el comercio y la industria manufacturera. Dentro de este trimestre, el huracán Otis tocó la tierra en Acapulco, Guerrero, el cual pese a tener consecuencias devastadoras no se ve reflejado en este trimestre.
Por otro lado, los estados con mayor número de desempleo fueron Durango con 14.5%, Tlaxcala con 14.4% y Guanajuato con 16%, siendo este número el más alto de todos. Teniendo los tres en común una destacada relevancia de la agroindustria entre sus actividades productivas, así como la industria manufacturera.
En contraste a estos datos, se pueden observar estados que cuentan con un número de desempleo menor al 8%, los dos más bajos teniendo un porcentaje de 4.8% y 4.9%, respectivamente. El primero de ellos corresponde al estado de Baja California Sur y el segundo a Jalisco. Con base en esto, se puede evidenciar que México atravesaba un escenario mixto referente al desempleo estructural abierto.
En el caso particular de la CDMX, hubo un porcentaje de 12.6% de desempleo, en este caso, se le atribuye a la gran cantidad de población que reside en la capital, existiendo un desbalance entre las personas en disposición para trabajar y las ofertas de trabajo.
En el segundo mapa se presenta el desempleo de la población masculina en el mismo periodo. A nivel nacional, la tasa de desempleo masculina fue de 7.1%, manteniendo a nivel estatal niveles relativamente bajos de desempleo y sin una gran variación entre estados. En total, 25 de 32 entidades tuvieron un bajo nivel de desempleo, estando ubicadas en un rango de entre 0% y 8%. Cinco estados se encontraron entre 8.1% y 10%, y únicamente dos estados, Durango y Guanajuato, presentaron niveles entre 10.1% y 12%.
En el cuarto trimestre de 2023, la población femenina desempleada a nivel nacional correspondía al 14.5%, sin embargo, el porcentaje presenta significativas variaciones de un estado a otro. Únicamente dos estados se ubicaron entre un rango de 0% a 8%, siendo estos Baja California Sur y Jalisco. Mientras que 5 estados presentaron niveles entre 8.1% y 10%, 3 estados entre 10.1% y 12%, 4 estados se localizaron entre 12.1% y 14%, 7 entre 14.1% y 16%, 4 entre 16.1% y 18%, 4 entre 18.1% y 20% y finalmente 2 estados superaron el 20%, ubicándose entre 20.1% y 22%. Esto es un reflejo de no solo el alto nivel de desempleo femenino, sino también de un gran contraste en todo el país.
Al contrastar ambos mapas se puede observar una gran brecha de desempleo laboral, siendo el desempleo en mujeres notablemente mayor al de hombres en la mayoría de estados. No obstante, estados como Baja California Sur y Jalisco representan un bajo nivel de desempleo para población masculina y femenina, los cuales no superaron el 8%, esto puede estar directamente relacionado con la predominancia de actividades terciarias, y en Baja California Sur particularmente el turismo, lo cual ofrece mayores oportunidades para contribuir a la reducción de la brecha de género en desempleo estructural abierto.
Por el contrario, en estados donde predomina el sector secundario y sobre todo la industria manufacturera, hubo una mayor desigualdad en el desempleo por género, lo cual se reflejó en Tabasco y Tlaxcala. A esto se le puede sumar que actividades domésticas y no remuneradas siguen recayendo en las mujeres.
b) Tablas y Mapas (Nacional y por división sexual de trabajo) IV-T 2024.
Tasa de Desempleo Nacional y por división sexual en México. Cuarto trimestre 2024
Al final del sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), y al inicio del mandato de Claudia Sheinbaum Pardo, la tasa de desempleo nacional alcanzó el 10.6%. En términos de población, más de 7 millones de personas se encontraban desempleadas. A pesar de la implementación de Programas para el Bienestar como “Jóvenes Construyendo el Futuro” que busca vincular a jóvenes de entre 18 y 29 años de edad con centros de trabajo de su elección hasta por 12 meses, el desempleo continuó aquejando a millones de personas.
Los estados con las tasas de desempleo más altas son Guanajuato (16.2%), Durango (15.4%) y Oaxaca (15%). En cambio, las tasas más bajas se ubican en Baja California Sur (6%), Jalisco (6.5%) y Yucatán (7.1%).
Al observar la situación del desempleo por división sexual del trabajo en México, podemos apreciar una marcada diferencia entre hombres y mujeres. Para el cuarto trimestre de 2024, la tasa de desempleo para los hombres era de 7.4%, al menos tres puntos porcentuales por debajo de la tasa nacional. Los hombres desempleados llegaban a 2.8 millones.
La gran mayoría de los estados tienen una tasa de desempleo por debajo del 10%, sólo Durango y Guanajuato tienen una tasa de 10.9% y 10.7%, respectivamente. Los estados con las menores tasas de desempleo son: Baja California Sur (4.2%), Jalisco (5%), Guerrero (5.4%) y Yucatán (5.4%).
La situación cambia drásticamente para las mujeres. La tasa de desempleo nacional para la población femenina es de 14.8%, el doble respecto a la tasa de desempleo de los hombres. De igual manera, las mujeres desempleadas son casi el doble de los hombres, con 4.3 millones, representan el 60.4% del total de los desempleados a nivel nacional.
Las tasas más altas de desempleo se encuentran en Chiapas (22.8%), Guanajuato (22.6%) y Oaxaca (21.8%). Mientras que sólo siete Estados tienen una tasa por debajo del 10%: Baja California Sur (8.3%), Jalisco (8.8%), Yucatán (9.3%), Querétaro (9.4%), Aguascalientes (9.5%), Coahuila (9.8%) y Nuevo León (9.9%).
c) Tablas y Mapas (Nacional y por división sexual de trabajo ) II-T 2025.
En el segundo trimestre del 2025 la tasa de desempleo nacional en México fue de 10.2%, siendo exactamente igual a la tasa de desempleo nacional del cuarto trimestre del 2023. En términos absolutos, las personas en situación de desempleo son más de 6.2 millones. El estado con la tasa más alta es Guanajuato (15.2%), seguido por Sinaloa (13.9%), Oaxaca (13.7%) y Tabasco (13.5%). A lo largo del periodo de tiempo analizado, a nivel nacional y en términos generales, el estado de Guanajuato ha mantenido la tasa de desempleo más alta.
Los estados con las tasas de desempleo más bajas son Baja California Sur (5.8%), Jalisco (6.5%) y Sonora (6.7%). Los estados de Baja California Sur y Jalisco se mantuvieron con las tasas de desempleo más bajas, aunque presentaron incrementos del cuarto trimestre de 2023 al segundo trimestre de 2025, ya que pasaron de 4.8% y 4.9% a 5.8% y 6.5%, respectivamente. En cambio, Sonora redujo su tasa de desempleo en el mismo período, pues pasó de 7.4% a 6.7%.
Aunado a ello, se reconoce que, a comparación del cuarto trimestre del 2023 y el último trimestre del 2024, ya ninguna entidad federativa cuenta con una tasa de desempleo mayor al 16.0% (en el rango de tonalidades rojas) y solamente Guanajuato se encuentra por encima del 14.0%, situación que refleja una ligera mejoría en la distribución de las tasas de desempleo estatales. Es decir, que el grueso de los estados, incluyendo a la Ciudad de México (10.2%) y al Estado de México (10.1%) se posicionan dentro de los niveles de desempleo más bajos (0% a 8.0% y 8.1% a 10.0%) e intermedios (aquellos que abarcan tasas del 10.1% al 16.0%).
Las tasas de desempleo para los hombres se han mantenido relativamente bajas. Para el segundo trimestre de 2025 a nivel nacional la tasa de desempleo para los hombres es de 7.2%, mientras que el número de hombres desempleados ascendía a más de 2.5 millones. Los estados de Guanajuato, Tabasco y Sinaloa presentan las tasas de desempleo más altas, con 10.6%, 9.6% y 9.3%, respectivamente. Por el contrario, Baja California Sur (4%), Yucatán (4.7%), Jalisco (5%) y Guerrero (5%) son los Estados con las tasas de desempleo más bajas para los hombres.
En el caso concreto del segundo trimestre de 2025, los estados que menor porcentaje de desempleo presentaron fueron Baja California Sur (4%), Yucatán (4.7%) y Guerrero (5%). Baja California Sur fue el estado que logró reducir su desempleo progresivamente, pasando de un 4.8% en el cuarto trimestre de 2023 a un 4% en el segundo trimestre de 2025. Por otro lado, Yucatán mostró una significativa reducción en su desempleo en este mismo periodo de tiempo, pasando de un 5.9% a un 4.7%, mientras que Guerrero logró pasar de un 6.4% a un 5%.
Dentro de los estados que presentaron las tasas más altas de desempleo, Guanajuato, redujo su porcentaje pasando de un 16% en 2023 a un 10.6% en 2025, Tabasco pasó de un 12.6% a un 9.6% y Sinaloa de un 13.9% a un 9.3% en el mismo periodo. Pese a los tres estados haber reducido la cantidad de hombres desempleados entre los años 2023 y 2025, Tabasco presentó un aumento en el desempleo del 2024 a 2025, subiendo de 9% a 9.6%, a diferencia de Guanajuato y Sinaloa, los cuales fueron reduciendo su desempleo de manera progresiva.
En cuanto a la población femenina, para el segundo trimestre del 2025 se mantiene una considerable disparidad con respecto a las tasas de desempleo que presenta la población masculina, tanto a nivel nacional como estatal. La tasa de desempleo nacional para la población femenina es de 14.2%, mientras que el número de mujeres desempleadas supera los 3.5 millones. Esto implica que el porcentaje de población femenina en condición de desempleo es casi el doble que de la población masculina en situación de desempleo y, a su vez, la cantidad de mujeres sin empleo es mayor que la de los hombres por aproximadamente un millón, lo cual, refleja que el panorama de desigualdad laboral entre hombres y mujeres no ha cambiado mucho desde el cuarto trimestre del 2023 hasta el segundo trimestre del 2025.
Ahora bien, comparando las tasas de desempleo de la población femenina entre las 32 entidades federativas del país, se observa que Oaxaca es el primer lugar nacional en desempleo de mujeres, con una tasa del 21.4%; le siguen Guanajuato con 20.6% y Chiapas con 20.3%. En cambio, hay cuatro estados que cuentan con una tasa menor al 10.0%: Baja California Sur es la entidad federativa con la tasa de desempleo femenino más baja de México, con 8.3%; después, se encuentran Sonora (8.6%), Jalisco (8.7%) y Colima (9.1%). Con respecto al resto del país, se puede apreciar en el mapa que hay seis estados con tasas comprendidas dentro del rango de 10.1% a 12.0%; siete entidades federativas tienen tasas que van del 12.1% al 14.0%, destacando la Ciudad de México (12.2%) y el Estado de México (13.5%); en el nivel cuyo límite inferior es de 14.1% y el superior de 16.0%, hay siete estados; dos del norte muestran una tasa de entre el 16.1% y el 18.0% y, finalmente, hay tres entidades federativas que presentan una tasa de mujeres en condiciones de desempleo mayor o igual al 18.1% y menor o igual al 20.0%.
Al contrastar el panorama con el cuarto trimestre del 2023, por un lado, es posible notar que para el segundo trimestre del 2025 ya no hay un sólo estado que muestre una tasa de desempleo menor a 8.1% entre la población femenina. Por otra parte, la cantidad de entidades federativas incluidas en los niveles de color rojo (con tasas del 16.1% en adelante), pasó de 10 a 8 entre el período ya mencionado del 2023 y el trimestre ya comentado del 2025. Con base en lo anterior, se puede ver que las tasas de desempleo femenino en la mayoría de estados presentan una tendencia de evolución que apunta hacia los rangos intermedios (tasas que parten del 10.1% y llegan hasta el 16.0%).
5. Conclusiones.
La magnitud del desempleo en México ha respondido históricamente a circunstancias nacionales e internacionales.
En el ámbito nacional, el desempleo varía según el ritmo de crecimiento de la industria manufacturera (especialmente en el centro y norte del país), los ciclos agrícolas y condiciones meteorológicas excepcionales como la sequía y huracanes, y la capacidad de absorción de mano de obra que tiene el sector terciario, particularmente en la construcción y en el comercio al por mayor y al por menor. Además, la situación de inseguridad, violencia, extorsión y la fuerte presencia del crimen organizado en vastas regiones del país ha impactado negativamente en la actividad económica, ocasionando una gran pérdida de empleos.
En el plano internacional, la economía mexicana es altamente vulnerable a los choques externos y se encuentra fuertemente subordinada a la dinámica de la economía estadounidense. La crisis financiera internacional de 2007-2008 y la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 causaron un aumento drástico en el desempleo, dejando a millones de personas sin trabajo (especialmente a las mujeres) y dando lugar a una recuperación prolongada y desigual, ya que los trabajadores se reincorporaron a puestos de trabajo aún más precarizados. Así mismo, la política monetaria y comercial de Estados Unidos incide de manera decisiva en los flujos transfronterizos de inversión y, con ello, en la generación de empleo en México.
6. Bibliografía y fuentes de información.
Centro de Análisis Multidisciplinario, CAM:
Reporte de Investigación 137. 2° Parte: La Geografía del Desempleo en México, 2006-2023. Disponible en: Reporte de Investigación 137. 2° Parte: La Geografía del Desempleo en México, 2006-2023 – Centro de Análisis Multidisciplinario – UNAM
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo”. Glosario.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2005): “Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2005: ENOE, Una Nueva Encuesta para México”, Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Organización Internacional del Trabajo (2005): “Resolución sobre estadísticas de la población económicamente activa, del empleo, del desempleo y de subempleo, adoptada por la decimotercera Conferencia Internacional de Estadígrafos del Trabajo”, OIT.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2024). Encuesta Nacional de Victimización de Empresas | ENVE 2024. Recuperado de: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enve/2024/doc/enve_2024_presentacion_ejecutiva.pdf
Instituto Nacional de Estadística y Geografía, (2025). Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Inseguridad Pública 2025 (ENVIPE). Recuperado de: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envipe/2025/doc/envipe2025_presentacion_nacional.pdf
[1] Esta tesis retoma la discusión marxista y la articula con los procesos históricos y recientes que afectan a México, integrando el análisis estructural y la crítica a la lógica capitalista.